Para quien se pensiona bajo la Ley del Seguro Social de 1973 (Ley 73), la Modalidad 40 es probablemente la herramienta más poderosa —y más malentendida— para aumentar la pensión. Su nombre técnico es Continuación Voluntaria al Régimen Obligatorio y permite que un trabajador que ya dejó de cotizar siga aportando por su cuenta al seguro de Retiro, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez (RCV). Bien usada, puede multiplicar la mensualidad; mal calculada, puede convertirse en un gasto que nunca se recupera. Este artículo explica cómo funciona, por qué eleva la pensión y qué cambió tras la reforma de 2020.
Por qué existe: la lógica de la Ley 73
La clave está en cómo se calcula la pensión de la Ley 73. A diferencia del esquema de cuentas individuales de la Ley 97, aquí la cuantía depende de dos variables centrales: el salario promedio de las últimas 250 semanas cotizadas (aproximadamente los últimos cinco años antes de solicitar la pensión) y el número total de semanas acumuladas. Como el promedio solo mira ese tramo final, subir el salario base de cotización (SBC) justo en esos años tiene un efecto desproporcionado sobre la pensión resultante.
La Modalidad 40 permite hacer exactamente eso: registrar voluntariamente un SBC más alto que el que se tenía como asalariado —hasta el tope legal de 25 UMA— y, de paso, seguir sumando semanas. Es, en esencia, una forma de «esculpir» ese promedio de 250 semanas al alza.
Quién puede inscribirse
No es un derecho universal. Para acceder a la Modalidad 40 debes cumplir, en términos generales, lo siguiente:
- Pertenecer a la Ley 73, es decir, haber cotizado por primera vez al IMSS antes del 1 de julio de 1997 (quienes empezaron después están en la Ley 97).
- Haber causado baja del régimen obligatorio (ya no tener una relación laboral con alta ante el IMSS).
- Contar con un mínimo de semanas cotizadas recientes —al menos 52 semanas en los cinco años previos a la baja— y realizar el trámite dentro del plazo que marca la ley tras la baja. Si dejaste pasar demasiado tiempo, puede ser necesario reactivar derechos volviendo a cotizar aunque sea un periodo breve.
Los requisitos y plazos exactos los fija el IMSS y conviene confirmarlos con tu Constancia de Semanas Cotizadas en la mano, porque un error de fechas puede dejarte fuera.
Cuánto cuesta y qué cambió con la reforma de 2020
La Modalidad 40 no es gratuita: pagas mensualmente un porcentaje del SBC que elijas. Aquí está el punto que más ha cambiado. Antes de la reforma, ese costo rondaba poco más del 10% del SBC. La reforma de pensiones publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de diciembre de 2020 introdujo un incremento progresivo y escalonado en las cuotas de Cesantía y Vejez que se aplica año con año hasta 2030, de modo que la aportación de la Modalidad 40 ha ido subiendo de forma gradual.
En la práctica esto significa que, mientras más alto sea el SBC que registres y más avanzado esté el calendario de la reforma, mayor será la mensualidad que debas pagar. Por eso conviene verificar el porcentaje vigente del año en curso directamente con el IMSS antes de proyectar cualquier estrategia; las cifras de años anteriores ya no aplican.
La Modalidad 40 es una inversión, no un trámite. Su rentabilidad depende de que el aumento de pensión que obtengas —cobrado durante muchos años— supere con holgura lo que pagaste en aportaciones. Ese cálculo es individual y no debe hacerse «de oído».
El efecto sobre la pensión: dos palancas
La Modalidad 40 actúa sobre las dos variables de la fórmula de la Ley 73:
- Sube el salario promedio. Como solo cuentan las últimas 250 semanas, registrar un SBC alto en ese tramo eleva de forma directa la base sobre la que se calcula la cuantía. Este es el efecto más potente.
- Suma semanas. Cada semana adicional por encima del mínimo de la Ley 73 aporta incrementos a la cuantía básica. El efecto es más modesto que el del salario, pero acumulativo.
De ahí que muchas estrategias se concentren en los últimos cinco años (las 250 semanas relevantes) con un SBC cercano al tope, en lugar de pagar un salario alto durante una década completa: el promedio que importa es el del tramo final. Aun así, hay que asegurarse de reunir las semanas mínimas totales que exige la pensión de vejez o cesantía.
La edad de retiro también pesa
El monto final no depende solo del salario y las semanas, sino de la edad a la que solicites la pensión. En la cesantía en edad avanzada (a partir de los 60 años) se aplica un factor reducido que crece con cada año cumplido, hasta llegar al 100% en la pensión por vejez a los 65 años. Retirarte un año antes puede recortar de forma sensible la mensualidad. Combinar la Modalidad 40 con la decisión de esperar hasta los 65 suele ser lo que maximiza el resultado, aunque cada caso debe evaluarse por separado.
Cifras: úsalas solo como ilustración
Circulan en internet ejemplos con montos «garantizados» de pensión que resultan de subir el SBC al máximo. Tómalos con cautela: las cifras exactas en pesos dependen de tu historial, del valor de la UMA vigente, del calendario de cuotas de la reforma y de la edad de retiro. Cualquier número que veas debe entenderse como ilustrativo, no como una promesa. La única proyección confiable es la que se hace con tus datos reales y las tablas y porcentajes oficiales del año en que te pensiones.
Cómo saber si te conviene
Antes de inscribirte, vale la pena responder tres preguntas: ¿cuántos años esperas cobrar la pensión (tu expectativa de vida y la de tus beneficiarios)?, ¿tienes la liquidez para sostener las aportaciones mensuales sin descapitalizarte?, y ¿el incremento de pensión, traído a valor presente, supera el costo total? Si el aumento es marginal o tu horizonte es corto, quizá otras alternativas de ahorro rindan más. Si perteneces a la Ley 73 y aún dudas entre este régimen y la Ley 97, revisa nuestro análisis Ley 73 vs Ley 97: cuál te conviene, y ten presente el piso que ofrece la Pensión Mínima Garantizada si tu pensión calculada quedara por debajo del mínimo legal.
En resumen
La Modalidad 40 puede ser una de las mejores decisiones financieras de tu vida laboral tardía si perteneces a la Ley 73, porque aprovecha el peso desproporcionado que tienen las últimas 250 semanas en la fórmula de tu pensión. Pero es una inversión con costos crecientes tras la reforma de 2020 y con un retorno que depende de tu edad de retiro, tu salud y tu disciplina de pago. Haz el cálculo con datos reales, confirma los porcentajes vigentes con el IMSS y, si el monto en juego es grande, apóyate en un actuario o asesor especializado.
Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoría financiera, fiscal, jurídica ni actuarial. Los requisitos, plazos, topes de UMA y porcentajes de cuota cambian y deben verificarse con fuentes oficiales (IMSS, CONSAR, CNSF) antes de tomar cualquier decisión de pensión.